Muerte de Carlos III En la madrugada del día 14 de diciembre de 1788, Carlos III murió. Llegó el momento de cumplir con sus órdenes testamentarias, no sin antes comprobar que de verdad estaba muerto. Y se hizo de forma novedosa por decisión del ministro de confianza del rey, Floridablanca, que introdujo en el protocolo funerario algo nunca utilizado en la monarquía hispánica. El investigador Javier Varela, quizás la máxima autoridad en funerales reales, narra en su libro “La muerte del rey” que Floridablanca, se acercó a la cama y gritó ante el cuerpo del monarca: “¡Señor! ¡Señor! ¡Señor!”. Como el rey no contestó, el ministro acercó a su cara hasta casi rozar la nariz del supuesto difunto y repitió las tres voces. Como Carlos III tampoco reaccionó a esta segunda tanda de llamadas, acercó un espejito a su boca para comprobar que el aliento no lo empañaba. Y no lo empañó. Solo entonces Floridablanca redactó el certificado de defunción, que cosió al testamento, en estos términos: “...
Comentarios
Publicar un comentario